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Ésta es una tienda que convierte el tricotado en un verdadero placer. Hilos y lanas que, a merced de las agujas y el ganchillo, transforman las ideas en bellas realizaciones. De ahí que Mari Carmen (Maritxu) García haya optado por poner a su tienda el nombre de “Tejiendo sueños”.
Encontramos esta tienda en la calle Loreto Arriola, 25 en Álava (Vitoria). “Tricotamos y crocheteamos prendas y amigurumis. Y para estas realizaciones trabajamos con las marcas DMC, Katia y Lane Mondial. En cuanto a los accesorios necesarios en estas realizaciones, los tenemos también y de las marcas Clover y Disgosa, de reconocido prestigio en el sector”, manifiesta Maritxu y destaca que, “en nuestra tienda, nuestras clientas encuentran la calidad que se precisa para llegar a obtener unos buenos resultados en la prenda acabada. Nuestros productos se mueven entre los colores de tendencia y, por descontado, sin olvidarnos de los clásicos que, por su condición, son inamovibles”.

Los cursos
Los cursos de tejido artesanal se llevan a cabo diariamente. De lunes a viernes en tres horarios, uno de mañana y dos de tarde.

A gusto de las alumnas
Realizar estos cursos no obliga a tejer determinadas prendas o complementos. “Cada alumna elige la realización que más le conviene o plazca. Algunas tejen para ellas mismas mientras que otras prefieren hacerlo para sus hijos/as o nietos/as. Y, por descontado, siempre hay quién prefiere tejer una o más mantas para tumbarse cómodamente en el sofá mientras mira la televisión saboreando una taza de té”.

El perfil de las alumnas
Nos comenta nuestro entrevistado que el perfil medio de quienes acuden a sus cursos es el de una mujer de mediana edad que aprendió a tejer en sus años jóvenes y ahora quiere recuperar el placer de realizar bellas prendas con sus propias manos. No obstante, y últimamente, “también otras más jóvenes están empezando a interesarse por esta técnica artesanal. Incluso en uno de estos cursos tuvimos a un hombre que, por cierto, tejía muy bien”.

Del placer a la profesión
Nuestra entrevistada se considera muy afortunada ya que poder convertir su hobby en su profesión es para ella algo extraordinario. “Estoy muy contenta de poder disfrutar de algo que me apasiona y poder compartirlo con mis alumnas. Dispongo de un grupo humano extraordinario y sin ellas no podríamos pasar tan buenos ratos de alegría y complicidad. Les estoy muy agradecida”, concluye Maritxu.

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