EIRE ANIORTE: «Buscamos presentar lo decimonónico de una manera didáctica y divertida, pero sin perder la verosimilitud histórica»

En pleno siglo XXI, dos damas con miriñaque se pasearon por un Madrid nevado a causa de la borrasca Filomena. Esa fue la imagen viral que puso el foco sobre el desconocido mundo de la recreación histórica. Sobre él charlamos aquí con Eire Aniorte, una de las protagonistas de esa fotografía y administradora de la asociación Anacrónicos Recreación Histórica.

¿Cuál es el objetivo de Anacrónicos Recreación Histórica?

Anacrónicos Recreación Histórica es una agrupación sin ánimo de lucro fundada en 2010 con integrantes de toda España. Nuestra aspiración es recrear fielmente los aspectos civiles (no militares, pues a estos eventos se consagran otras agrupaciones) del siglo XIX. Buscamos acercar lo decimonónico a la actualidad de una manera didáctica, divertida y cercana, pero sin perder de vista la rigurosidad y la verosimilitud histórica, de ahí la gran labor de documentación que llevamos a cabo.

Para ser miembro no hay más requisito que la voluntad de pertenecer a Anacrónicos, registrarse en nuestro foro y presentarse. Uno puede inscribirse con el nombre real o crear un «alias» apropiado a la época que se recreará. En este foro, mostramos nuestras creaciones textiles, exponemos nuestras dudas sobre materiales, tejidos y colores, ofrecemos información y asesoramiento. Además, publicamos los eventos futuros de recreación histórica. Estos pueden ser propios de la agrupación (como reuniones anuales, la conmemoración de un personaje ilustre del siglo XIX o la representación de hábitos y costumbres de la época) o colaboraciones con museos y otras asociaciones o instituciones culturales.

¿Por qué motivo decidisteis especializaros en el siglo XIX?

El objetivo de la recreación histórica es representar una determinada época con rigurosidad histórica, tratando de dar una visión real de aquel tiempo: de sus normas, sus modas, sus tradiciones, del modo de hablar y del comportamiento de la sociedad… Nos decantamos por el siglo XIX porque nos parecía un periodo poco estudiado. Es fascinante, además, la rápida y constante evolución de la indumentaria de aquella época, así como los numerosos inventos y transformaciones sociales.

¿Qué libros, documentos o archivos históricos utilizáis para obtener los patrones de la época? 

Para tener una visión completa y general del siglo que se quiere representar es imprescindible una investigación exhaustiva en todos los aspectos de la época (sociales, literarios, políticos…). Una vez que se conoce el contexto en profundidad, confeccionamos la ropa. Hay modistos, tiendas y plataformas especializadas, como Truly Victorian, además de libros de patrones como Fashions of the Gilded Age o Patterns of Fashion. Los libros de historia de la indumentaria, aunque no incluyen patrones, son muy útiles para saber qué colores y tejidos se usaban en cada periodo.

Los museos de historia de la indumentaria son otra gran fuente de documentación. Aparte de los emblemáticos el Metropolitan Museum of Art, el Victoria & Albert Museum o el Museo del Traje de Madrid, ¿qué otros museos destacarías y por qué?

Sí, es cierto, son otra gran fuente de documentación. Además de los citados, añadiría el Instituto de Indumentaria de Kioto o el Museu del Disseny de Barcelona. Y hay otras colecciones que, a pesar de no estar especializadas en indumentaria, permiten conocer la época como el Museo del Romanticismo o el Museo Cerralbo, ambos en Madrid.

¿Cómo elegís los materiales de confección y dónde soléis adquirirlos?

Primero investigamos qué telas se usaban en la época y luego las compramos en tiendas especializadas. Por motivos de salud, higiene o seguridad sustituimos algunos materiales. Por ejemplo, en el siglo XIX, los corsés se confeccionaban con astillas de ballena, mientras que en la actualidad las utilizamos de metal. También utilizamos tintes de telas contemporáneos, pues los de la época desprendían óxidos tóxicos. Y, aunque utilizamos maquinaria y utensilios contemporáneos para la confección, siempre evitamos incluir anacronismos, como las cremalleras.

Por último, ¿qué consejos darías a los que quieren aprender a confeccionar trajes de época? ¿Cómo y dónde pueden aprender?

Es imprescindible documentarse en profundidad sobre tejidos y materiales, así como usar patrones históricos. En Internet, se venden muchos modelos sin rigurosidad histórica y cuyo resultado se asemeja al de un disfraz. Para evitar invertir tiempo y dinero en confeccionar una prenda sin fidelidad histórica, lo mejor es formar parte de asociaciones de recreación histórica. Es un modo, no solo de compartir inquietudes y aficiones, sino también de aprender trucos y conocimientos muy útiles.

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