LAS ESCULTURAS DE GUSTAVO RAMIREZ CRUZ

Originario de Bogotá, Gustavo Ramirez Cruz ha recorrido Europa exhibiendo sus imaginativas esculturas. Tras estudiar diseño gráfico y trabajar como ilustrador de libros infantiles, este polifacético artista decidió consagrarse a la técnica del papel maché. Desde entonces, no ha dejado de esculpir seres extraordinarios, de vivaces colores, que han enamorado a galeristas y público por la luminosidad y el optimismo que transmiten. En la actualidad, ha logrado hacerse un hueco en la escena artística y cultural de Berlín, ciudad en la que reside, con una obra llena de color, fantasía y referencias mitológicas.

¿Qué te llevó a dedicarte a la escultura en papel maché?

Durante varios años trabajé como ilustrador de libros infantiles y me pareció interesante explorar y experimentar con otros medios artísticos, ya que siempre puedes aprender cosas nuevas. Fue genial pasar de dibujar un personaje en papel a construirlo o modelarlo. Desde ese momento, me di cuenta de que el papel maché es una técnica muy versátil para trabajar. Además, puede mezclarse con otros materiales como alambre o madera, por ejemplo.

En cierto modo, muchas de tus esculturas parecen personajes de cuento. ¿Tu experiencia como ilustrador infantil ha influido en ello?

Sin duda, ha influido en mi trabajo. De hecho, la ilustración infantil y la obra de muchos otros artistas sigue siendo una fuente de inspiración para mí.

Utilizas una paleta de colores muy viva y alegre. ¿Qué efecto buscas con estos colores? 

Sí, por lo general, mi paleta de colores es muy contrastada y viva. Es algo espontáneo, responde a mi estado de ánimo. Otras de mis esculturas, en cambio, son monocromáticas o de colores más apagados. Y eso es un reflejo de las muchas facetas que tenemos como seres humanos. Aunque es cierto que quienes adquieren mi obra dicen hacerlo porque les transmite alegría y optimismo.

La mitología está muy presente en tu obra, en particular en las series Bestiary y Totems. ¿De dónde nace tu interés por este tema?

El origen está en una exposición que hice hace varios años en los Países Bajos. En ella fusioné diferentes especies animales de la región creando mis propios animales. Luego les di nombre mezclando el nombre científico de las especies. Me pareció divertidísimo. Además, la exposición se hizo en un sitio precioso en mitad de un gran bosque. Con el tiempo, seguí investigando y comencé a utilizar también personajes mitológicos o algunas de sus características porque me encanta la simbología. Entre las especies que conocemos, las que imaginamos y las mitológicas puede lograrse una fusión espectacular de criaturas. Abren un nuevo universo todavía por descubrir.

La serie Dolls también es pura fantasía. Sin embargo, más que a la mitología, parecen remitirnos al mundo de la fábula. Háblanos de ella.

Las primeras esculturas que hice de esta serie, hace ya bastante tiempo, eran más realistas o convencionales. Después, de manera progresiva y por influencia de las series Bestiario y Totem, fusioné la figura humana con la silueta animal. De hecho, mis esculturas más recientes tienen parte de cuerpo animal. Otro aspecto muy influyente en este trabajo ha sido la estética y el arte de los siglos XVI y XVII. Me encanta la luz de los retratos y los trajes, muy en particular las gorgueras. Trato de integrar este tipo de cuello en mis muñecas. Y, posiblemente, por todo esto parecen sacadas de cuentos o fábulas.

Viviste un tiempo en Barcelona y, tanto en los temas como en los colores de tu trabajo, se percibe cierta influencia de Gaudí… ¿es así? ¿Cuáles son tus artistas de referencia?

Sí, por supuesto. Gaudí, con su espectacular paleta de colores y detalles, es parte de mi inspiración. Otros de mis artistas favoritos son la japonesa Yayoi Kusama y el checo Alfons Mucha.

blanos de tu proceso de trabajo: ¿cómo es la fase previa de investigación y toma de ideas?, ¿sueles hacer un boceto antes de esculpir?, ¿qué técnicas utilizas para pintarlas?

Casi siempre hago un boceto a partir de referencias o información que previamente he recabado en libros o en Internet. Luego, construyo la pieza con materiales diversos como madera, alambre, cartón y pulpa de papel. La mayoría de las veces, en la etapa de pintura improviso muchísimo. Mi técnica favorita es la pintura acrílica, por su brillo y capacidad de cubrimiento.

Además de escultor, eres fotógrafo. ¿El trabajo en este medio vino después de la escultura? ¿Exploras temas que quizá la escultura no te permite?

Cuando estudié diseño gráfico, tuve un primer acercamiento a la fotografía. Sin embargo, no la retomé hasta muchos años después, tras la incursión en la escultura. Gracias a varios cursos y talleres, empecé a experimentar con otro medio con el que mostrar mi trabajo. Aunque en ocasiones hago retratos y fotografía urbana, mi principal interés es crear imágenes interesantes en las que fusionar mis esculturas con el cuerpo humano o con objetos particulares, y en locaciones diversas. Aparte de mi trabajo como escultor y fotógrafo, también pinto sobre lienzo en los ratos libres, que son pocos, la verdad.

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