LOS BORDADOS ALEGÓRICOS DE MICHELLE KINGDOM

Si algo define las piezas textiles de Michelle Kingdom es su potencia simbólica y su unidad temática. Su obra, llena de lirismo e introspección, aborda los conflictos de la mente y la experiencia humana. Estas metáforas visuales han cautivado a galeristas de arte a lo largo y ancho de Estados Unidos. Además, han sido portada de publicaciones de sellos tan prestigiosos como Penguin Random House, entre otros. Exploramos de la mano de la artista la creación y semántica de sus bordados.

¿Cómo te iniciaste en la técnica del bordado?

Empecé a interesarme por el bordado a mano cuando estaba estudiando arte en la universidad. En 1990, el mundo artístico estaba dominado por el arte conceptual, algo que no me interesaba en absoluto. Probé el bordado como experimento. Comencé a crear extraños y breves relatos, pero sin expectativas. Esas primeras obras fueron, sobre todo, un refugio alejado de las corrientes artísticas de aquel entonces.

Sin formación en este campo, durante años, bordé para mí y de manera esporádica porque pensaba que no le interesaría a nadie. Con frecuencia, el arte textil se ha menospreciado como un «oficio de mujeres», y el bordado en particular acarreaba con este estigma. Era algo de abuelas o para niñas de colegio de la época colonial. Se veía como una artesanía de pequeña escala, recargada, casera, nostálgica, femenina e irrelevante. Y, precisamente por todo esto, a mí me encantaba. Descubrí que era el medio perfecto para adentrarme en el misterioso mundo de la psicología humana.

Pasaron los años y la vida cotidiana frenó mi trabajo. Tras el nacimiento de mi hija, retomé el bordado con un nuevo propósito. Con amplio bagaje emocional y experiencia, este medio me parecía más relevante que nunca. Decidí compartir mi trabajo en redes, y me sorprendió gratamente ver que otros se interesaban por él. En 2014, hice mi primera exposición y he continuado exponiendo desde entonces.

¿Qué te permite este medio a la hora de contar historias?

Siento una conexión muy personal con la técnica de bordado y me parece el mejor modo de expresar nuestro mundo interior. Hay algo primitivo y extraño en su torpeza que me resulta cautivador, crudo y sincero. Al mismo tiempo, tiene una cualidad táctil increíble que no solo apela a la costurera que hay en mí, sino también al recuerdo de tantas mujeres que me han precedido y cuyas historias han quedado sepultadas entre bordados.

Mi estilo es siempre figurativo y, con frecuencia, está contado desde una perspectiva femenina. A través de los bordados hablo de la experiencia humana, de cómo vivimos, de las ficciones que nos contamos a nosotros mismos, de nuestro legado y de lo que nos callamos. Me interesa explorar la identidad y las relaciones. Intento mostrar cómo nuestra percepción de las cosas está condicionada por nuestro pensamiento y determina la manera de ver la realidad. Me fascina esa tensión constante entre lo que aspiramos y las limitaciones que tenemos, entre las expectativas y la pérdida, entre el sentido de pertenencia y la alienación, entre la verdad y lo ilusorio.

¿Cuál es la fuente de inspiración de estas historias? ¿Qué artistas te han influido?

Cada obra es una suma de recuerdos, relaciones, fotografías, literatura, mitología personal, historia del arte e imaginación. Aunque cada creación es una obra independiente, me gusta pensar que todos mis bordados son viñetas que forman parte de un relato conjunto. Y, son muchas las fuentes de inspiración, pero siempre parto de experiencias personales. Me encanta la historia del arte y la literatura. Hay artistas a los que siempre vuelvo, como Édouard Vuillard, Stanley Spencer, Van Gogh, Henry Darger, Alice Neel, Vivian Maier y Francesca Woodman. También son un referente los manuscritos medievales, el arte de la Antigüedad, el simbolismo, el intimismo y el arte alejado de las corrientes dominantes. En cuanto a escritores, destacaría a Virginia Woolf, Carson McCullers, León Tolstói, Emily Dickinson y Hans Christian Andersen.

¿Y qué proceso sigues desde que concibes la idea hasta que la materializas?

Cada obra empieza con una larga fase de formulación y desarrollo del concepto. A veces, tengo la idea muy clara desde el principio, pero la mayoría de las veces tengo una imagen difusa que quiero explorar. Hago varios bocetos hasta pulir la última versión que utilizaré como patrón. De ahí lo paso a una tela de lino que me servirá de estructura básica. Es un proceso denso, pero intuitivo y fluido. Prefiero dibujar con hilo en lugar de utilizar un sistema de bordado muy técnico; de hecho, cada vez me alejo más de las técnicas tradicionales. La primera idea es el punto de partida, pero luego doy pie a la experimentación y a la improvisación. Hay que correr riesgos, pero también es necesario aprender a mantenerte fiel a tu trabajo a medida que, de manera inevitable, va transformándose. Por supuesto, calibrar el tono, el uso del color, la textura, las sombras y la composición es decisivo a la hora de trabajar la técnica artística. Lo cierto es que, a lo largo de los años, el proceso ha ido evolucionando.

Entonces, ¿tu manera de trabajar ahora es muy distinta de cuando empezaste?

Mis primeros bordados se centran, casi de forma exclusiva, en temas personales y en mi propio mundo interior. Cuando empecé a compartir y publicar mi trabajo en redes, de forma consciente, quise ampliar los temas y su ejecución. En los últimos años, la tremenda convulsión y división política que se ha vivido en Estados Unidos ha resultado ser una influencia externa mayor de lo imaginable. Y, aunque mi trabajo no es abiertamente político, es imposible ignorar la situación. Ha calado en mi trabajo. Si mis obras tenían ya una fuerte carga simbólica y alegórica, ahora tiene un nivel de lectura adicional que se hace eco del momento presente.

Tus títulos parecen enfatizar ese sentido metafórico. ¿Es esa la intención? 

Sí, es cierto, los títulos están muy pensados. Cada proceso de creación está lleno de simbolismos y significado para mí. Si bien espero que quien contemple la obra haga su propia interpretación, el título es un modo de cristalizar mi intención y completar el trabajo.

Comentarios (1)

Excelente articulo, muy merecido. Michelle es una artista sorprendente creo que el titulo, » Poesia en tela», es la mejor definicion para su arte.
Gracias por este reportaje intimista a Michelle.

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